¿Te has visto inmerso/a en una Relación de las que se conocen como Tóxica?


A diario encontramos en consulta personas que se encuentran inmersas en una relación (ya sea de pareja, amistad o familiar), que desencadena más emociones negativas que positivas, es decir, se sufre más de lo que se disfruta por estar juntos. En este tipo de relaciones, suelen predominar emociones como la culpa, ansiedad, tristeza o frustración. Además, una de las dos partes hace daño a la otra, o bien se hacen daño mutuamente, pudiendo llegar a entrar en una relación de maltrato, ya sea físico o psicológico.

Algunos de los comportamientos que podemos tener en cuenta para detectar si estamos dentro de una relación tóxica son los siguientes:

  • Conductas de celos. A menudo, normalizamos los celos dejándonos guiar por algunos mitos como por ejemplo “Si siente celos, es porque me quiere”, pero lo cierto es que esto no es así.
  • Conductas de control. A veces existen señales de control de un miembro de la relación hacia el otro, como por ejemplo el control en las decisiones que toma el otro, su forma de vestir, las relaciones que tiene con otras personas, interacciones en sus redes sociales, etc. Este tipo de comportamientos son sumamente peligrosos y dañinos para la persona que los sufre, ya que violan derechos fundamentales como el derecho a la intimidad o a la libertad.
  • Relación de dependencia. Esto se puede detectar si uno de los miembros de la relación nos hace sentir que nos necesita para ser feliz, haciéndonos responsable de su bienestar. Es importante saber, que cada persona es responsable de su propio bienestar, debemos poder regular nuestras propias emociones y no “tapar” nuestras necesidades con otra persona, por lo tanto, no somos responsables en ningún caso del comportamiento o el bienestar del otro miembro de la relación.
  • Chantaje emocional. Normalmente, existen numerosos conflictos dentro de este tipo de relaciones. Uno de los comportamientos que suele aparecer en las discusiones es el chantaje emocional y las manipulaciones, en el que se culpa a la otra persona de los problemas que se presentan, de los conflictos y del malestar que están viviendo. Todo ello, fomenta que aparezcan emociones de culpa, que nos pueden llevar a pensar que estamos “en deuda”, y que tenemos que compensar “todo lo malo” que estamos haciendo, complaciendo al otro constantemente.
  • Aislamiento. En muchas ocasiones, dentro de las conductas de control que mencionábamos antes, se encuentran las de estipular con quién “debemos” relacionarnos, limitando nuestras relaciones sociales y por tanto el contacto con otras personas fuera de la relación. Esto nos puede hacer más vulnerables a sus manipulaciones y el chantaje emocional, así como fortalecer la relación de dependencia. Además, la disminución de actividad y de relaciones sociales puede afectar negativamente a nuestro estado de ánimo y nuestra autoestima.
  • Violencia. No siempre que hablamos de relaciones tóxicas aparecen episodios de violencia, pero en algunas ocasiones es otra señal que nos puede hacer detectar que estamos dentro de una relación dañina. La violencia puede aparecer de manera física o psicológica, siendo ambas muy perjudiciales para la persona que la sufre. Es importante saber que cuando se dan estos episodios, suelen ir seguidos de períodos en los que el/la agresor/a intenta minimizar la gravedad de su comportamiento y realizar intentos de “reconquista”, mostrando su cara más dulce ante nosotros. Desgraciadamente, este período suele pasar, y los episodios de violencia tienen a repetirse reiteradamente.

¿Qué hago si detecto que estoy dentro de una relación tóxica?

Si te sientes identificado/a con algunas de las señales que hemos descrito, y crees que estás inmersa en una relación de este tipo, puedes seguir algunas de estas recomendaciones:

  • Apóyate en personas de tu entorno más cercano. Intenta expresar todo lo que estás viviendo y cómo te sientes a alguien de tu confianza, ya que podrá ayudarte a tomar decisiones.
  • Consulta con un profesional. Él o ella podrá ayudarte a detectar qué está pasando en tu relación, así como a darte las herramientas necesarias para afrontar la situación, para regular tus emociones o para dar los pasos necesarios para abandonar la relación.
  • Si estás siendo víctima de violencia, llama a los teléfonos habilitados para ello. En el caso de violencia doméstica, puedes llamar al 016, donde un profesional podrá asesorarte y resolver tus dudas.

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