Terapia Infanto-Juvenil


¿CUÁNDO ES RECOMENDABLE ACUDIR AL PSICÓLOGO?

Nuestros hijos van evolucionando a medida que crecen, y siempre hay algunas etapas en las que están más alegres y en otras menos, en unas se portan mejor y en otras peor…pero realmente para los padres no es difícil identificar cuándo a su hijo le ocurre algo, se distrae con facilidad o ha cambiado su comportamiento habitual.

Éstas son unas buenas señales para saber si es recomendable acudir al psicólogo. Si tu hijo: está demasiado activo o inquieto, muy caprichoso o desobediente, no come bien, se muestra falto de interés o decaído, tiene problemas en el colegio, problemas para dormir o pesadillas, dificultad para relacionarse o en el aprendizaje, malas relaciones con los compañeros, se le escapa el pipí de día o de noche, ha tenido un cambio drástico de conducta o está reaccionando mal a la separación de los padres.

Es en este tipo de situaciones cuando es altamente recomendable acudir al psicólogo, ya que con los niños y jóvenes no sólo se consigue resolver los problemas actuales, sino que al tratarles a tiempo se ayuda a prevenir conflictos futuros en la adultez, que puedan generar un malestar más duradero y sean más complicados de tratar.

¿CADA CUÁNTO HAY QUE ACUDIR A LA CONSULTA?

Para que los efectos sean progresivos y la terapia efectiva, en la mayoría de las situaciones la frecuencia es de una sesión a la semana. En algunos casos puede ser necesaria, de forma puntual, una frecuencia mayor para enfrentarse a una situación especialmente dificultosa o urgente. Para otros casos, en los que el malestar no es tan elevado, puede ser suficiente una sesión cada 15 días o cada mes, pero esta frecuencia más baja puede dificultar que se cumplan los objetivos marcados si se establece desde el principio en lugar de cuando ya se están consiguiendo los objetivos.

¿LA TERAPIA VA DIRIGIDA SOLO AL NIÑO O TAMBIÉN A LOS PADRES?

En la terapia infanto-juvenil no sólo participan los niños. Los padres tienen un papel fundamental en el desarrollo de la misma. No obstante, dependiendo del motivo de consulta y de las características del caso en particular, el trabajo con los padres puede ser mayor o menor. Así, por ejemplo, en conductas problemáticas, ansiedad y miedos, problemas en el sueño o la alimentación, control de esfínteres, etc., la implicación de los padres debe ser mayor que, por ejemplo, en un caso de dificultades en el aprendizaje escolar, que estaría más centrado en el trabajo con el niño.

¿CÓMO VA A CONSEGUIR UN PSICÓLOGO LO QUE NO HEMOS CONSEGUIDO CAMBIAR EN CASA?

Durante décadas se ha investigado muchísimo sobre los procesos de aprendizaje y conducta infantil, por lo que los psicólogos disponemos de las herramientas necesarias para producir cualquier cambio de conducta o proceso emocional, que llevan mucho tiempo demostrando su eficacia. También es importante el factor de ser una persona externa al núcleo familiar; es más fácil trabajar desde un rol distinto al de padre/madre. Además, los niños no presentan las mismas conductas cuando se encuentran en casa en su zona de seguridad, que cuando se encuentran fuera de ésta, por lo que esto es un factor que favorece la correcta resolución de los conflictos en consulta.

¿TENEMOS QUE IR LOS DOS PADRES A LAS SESIONES?

Es recomendable que vengáis los dos a la primera sesión, siempre que sea posible. Al final de la sesión se ofrecerá toda la información de la evaluación, tratamiento y evolución del niño. A partir de la segunda sesión, cuando el trabajo sea individual con el niño, no importa que venga sólo un progenitor.

¿MI HIJO LO PASARÁ MAL DURANTE LA TERAPIA?

Todo lo contrario. Desde el primer momento se trabaja para conseguir un ambiente agradable y seguro para el niño. La mayoría de las pruebas de evaluación y de técnicas terapéuticas están disfrazadas de juegos o actividades divertidas para que se sientan cómodos y el hecho de venir sea positivo para ellos. En nuestra experiencia, los niños disfrutan mucho con las sesiones: les acaban cogiendo mucho cariño a las psicólogas y es frecuente que expresen que no quieran dejar de venir cuando finaliza la terapia.

¿CÓMO LE EXPLICO A MI HIJO QUE VAMOS A IR AL PSICÓLOGO?

Los niños pequeños aun no son conscientes de sus dificultades, por tanto basta con decirle que vais a un sitio donde hay una persona que tiene muchos juegos para compartirlos con él. Que vamos a ser como una «entrenadora» .

A partir de los 5 años, ya sí suelen ser conscientes de sus dificultades y de las situaciones que no están sabiendo gestionar bien, y para ellos también es importante saber que existe una solución para sus problemas. Por tanto, lo mejor es decirles que vais a visitar a una persona que le va a ayudar a solucionar sus dificultades (ya sean pesadillas, hacerse pipí, miedos, problemas de conducta, etc.).

¿NO ES MUY PEQUEÑO MI HIJO PARA LLEVARLO AL PSICÓLOGO?

Ningún niño es demasiado pequeño para acudir a un especialista que le pueda orientar para solucionar aquello que no va bien. Los niños están en constante evolución y desarrollo, por lo que es el momento idóneo para trabajar algo que no está yendo como debería. De hecho, trabajar con niños es muy efectivo ya que son mucho menos resistentes al cambio que los adultos. Del mismo modo, podemos entender la terapia infantil como una forma de prevenir conflictos futuros en la adultez.

DURACIÓN APROXIMADA DE CADA SESIÓN 1 HORA.

Más información en: 665544849646605931

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