Luchando con las preocupaciones


Si te inundan las preocupaciones, es conveniente reservar media hora al día para preocuparse. Dedicar un lugar y tiempo para “el momento de la preocupación” y se cumple. Si empiezas a preocuparte a otras horas, posponer la preocupación hasta “el momento de la preocupación” y volver a concentrarse en lo que se estaba haciendo.

Durante “el momento de la preocupación” dejar a la cabeza preocuparse libremente. Coger bolígrafo y papel y escribir las preocupaciones una a una.

Para ayudar a determinar si una preocupación se refiere a un problema basado en la realidad te puedes preguntar lo siguiente:

¿Tengo alguna prueba real de que la preocupación es sobre un problema inmediato?

¿Tengo alguna prueba de que el problema sobre el que me preocupo aparecerá en un futuro próximo?

¿Me estoy preocupando por un problema que, de hecho, no existe en la realidad?

PASOS para manejar las PREOCUPACIONES:

  1. Define la preocupación: ¿De qué me preocupo? Escribirla con la mayor claridad posible

¿Hay algo que pueda hacer?

Si la respuesta es NO, no importa cuánto te preocupes, nada va a cambiar

Si la respuesta es SI, ¿hay algo que podría hacer ahora? Si hay algo que puedas hacer, se hace.

Si no hay nada que puedas hacer inmediatamente, prepara un plan de cuándo, dónde y cómo vas a abordar el problema. Cuando hayas hecho lo que esté a tu alcance, te dices “he hecho lo que podía hacer” y continúas haciendo tu vida.

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